Para más información sobre lxs corresponsales extranjerxs en España durante la Guerra Civil véase el siguiente enlace que te lleva al artículo del historiador Paul Preston, Amenazados, ametrallados e inspirados. Corresponsales extranjeros en la Guerra de España.Ya conocía Badajoz. Este último año he ido cuatro veces buscando información para un libro que estoy escribiendo sobre la reforma agraria que podría haber salvado a la República española, una República que, al margen de lo que fuera, proporcionó a España tanto escuelas como esperanza, cosas que no había conocido en siglos..
Podemos leer en el artículo de Paul Preston:
Un hombre que consiguió combinar un alto nivel profesional con una apasionada fe en la República española fue Jay Allen, probablemente el corresponsal mejor informado de ambos bandos. Nacido en el año 1900 en Seattle, Jay Allen había trabajado en la oficina parisina del Chicago Tribune. Entre 1925 y 1934 cubrió los acontecimientos en Francia, Bélgica, España, Italia, Austria, Alemania, Polonia y los Balcanes, aunque su ferviente interés por lo que ocurría en España se convirtió en una pasión que le cautivó por completo. A principios de 1934 había trasladado su residencia a España para seguir más de cerca los acontecimientos y con la intención de escribir sobre la cuestión agraria.
Henry Buckley[Life and Death of the SpanishRepublic, Hamish Hamilton, Londres, 1940, pp. 171-2] escribió sobre Jay Allen: «Desearía que hubiera en el mundo más personas como Jay y me gustaría ser un escritor lo suficientemente bueno para poder describirle adecuadamente. Para mí, su compañía es siempre un tónico maravilloso. Conversar con él es como beber el agua fresca de una fuente que mana al borde del camino. Jay, igual que yo, nunca ha pertenecido a ningún partido político, al menos que yo sepa. Su padre es un acaudalado abogado de Portland, Oregón, y Jay ha sido marinero, se graduó en Harvard y, finalmente, se hizo corresponsal en el extranjero. Tiene una mente prodigiosa que llega al meollo de las cuestiones más complicadas y es capaz, y lo demuestra, de explicarlas con claridad. Yo tengo una moral perezosa. Sé que está mal que un campesino español tenga que trabajar sin límite y siga medio muerto de hambre y que los trabajadores en las fábricas enfermen y mueran de tuberculosis porque nadie vigila las condiciones de higiene. Conozco la sórdida brutalidad de la pobreza, pero soy perfectamente capaz de ignorarla y de sentir que, después de todo, a mí no se me puede culpar de su existencia. Sé también que en lugar de señalar los puntos negros de nuestra civilización en mis crónicas periodísticas, me es mucho más fácil obviarlos y dar una palmadita en la espalda al hombre que está en el poder para acomodarme junto a la gente que realmente cuenta. Pero Jay no tiene esa capacidad mía de dejar la conciencia en duermevela. Su mente siempre alerta y activa limpia de telarañas los problemas actuales». En el transcurso de la contienda, Jay Allen firmó tres artículos que, junto a los reportajes de Mário Neves sobre la masacre de Badajoz y la crónica de George Steer sobre el bombardeo de Guernica, fueron los artículos más relevantes y más citados de los escritos durante la guerra: la entrevista en exclusiva a Franco en Tetuán el 27 de julio de 1936, la narración de las consecuencias de la captura de Badajoz por los nacionalistas y la última entrevista concedida por José Antonio Primo de Rivera antes de que fuera ejecutado.
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