Querían crear un mundo mejor, una nueva sociedad, más libre, más justa. Sus sueños se rompieron cuando los militares se sublevaron contra el gobierno legítimo de la República la noche del 17 de julio de 1936. Muchas acabaron asesinadas, violadas, rapadas, humilladas; otras marcharon al exilio exterior. Las "depuradas" guardaron silencio en su particular exilio interior.
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